Estamos en camino de Sínodo

Hacer que germinen sueños,
suscitar profecías y visiones,
hacer florecer esperanzas,
estimular la confianza,
vendar heridas,
entretejer relaciones,
resucitar una aurora de esperanza,
aprender unos de otros,
y crear un imaginario positivo que ilumine las mentes, enardezca los corazones, dé fuerza a las manos.

Francisco, Discurso en la apertura del Sínodo de los jóvenes,
3 de octubre de 2018

El pasado 10 de octubre el Papa Francisco abría en Roma el camino sinodal que, tras tres años de trabajo, concluirá en octubre de 2023. Un Sínodo que tiene como objetivo la potenciación de la sinodalidad, y que se reúne con el título Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión.

En el momento actual, el Sínodo es un proceso de escucha al Pueblo de Dios, diálogo y discernimiento para aclarar la voluntad de Dios para su Pueblo.

Con este motivo el Papa Francisco nos invita a toda la Iglesia, así como a los alejados y excluidos, a interrogarnos sobre la sinodalidad, un tema decisivo para la vida y la misión de la Iglesia, porque «precisamente, el camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio» (Papa Francisco).

Una consulta que tiene como objetivo que, como Pueblo de Dios, nos preguntemos sobre qué procesos nos pueden ayudar a vivir la comunión, a realizar la participación y a abrirnos a la misión, porque el «caminar juntos, es lo que mejor realiza y manifiesta la naturaleza de la Iglesia como Pueblo de Dios peregrino y misionero».

En el fondo se trata de continuar la senda de la renovación de la Iglesia propuesta por el Concilio Vaticano II. Este camino común es, a la vez, un don y una tarea. Al reflexionar juntos sobre el camino recorrido hasta ahora, los distintos miembros de la Iglesia podremos:

  • Aprender de las experiencias y perspectivas de los demás, guiados por el Espíritu Santo.
  • Discernir los procesos para buscar la voluntad de Dios, iluminados por la Palabra de Dios y unidos en la oración.
  • Seguir los caminos a los que Dios nos llama, hacia una comunión más profunda, una participación más plena y una mayor apertura para cumplir nuestra misión en el mundo.

También nosotros, como Iglesia diocesana, nos incorporamos en esta primera fase del camino sinodal sumándonos a la consulta propuesta por la Secretaría del Sínodo.

El camino sinodal

1. Fase diocesana, octubre 2021 – marzo 2022

La fase diocesana, iniciada solemnemente en Roma el 9 y 10 de octubre de 2021 y el 17 de octubre en cada una de las iglesias particulares, se prolongará hasta mayo de 2022.

Es éste un tiempo de escucha y discernimiento en las Iglesias locales. Su objetivo es la consulta al Pueblo de Dios para que el proceso sinodal se realice en la escucha a la totalidad de los bautizados, que son sujetos del sensus fidei infalible in credendo. Se trata de ponerse “en escucha” de todo el Pueblo de Dios, sin excluir a nadie, con particular atención para involucrar también a los más alejados y a aquellos que son escuchados con mayor dificultad.

Para facilitar esta consulta y la participación de todos, la Secretaría General del Sínodo ha publicado un Documento Preparatorio, acompañado de un Cuestionario y un Vademécum con propuestas para realizar dicha consulta en cada Iglesia particular.

En nuestra Diócesis la consulta, como se detalla más adelante, se desarrollará a través de los órganos de participación previstos en el derecho, vicarías, delegaciones, parroquias, movimientos, etc., con el fin de que sea lo más veraz, real y eficaz posible, enviando las aportaciones de los grupos antes del 17 de abril.

Y se cierra el 7 de mayo de 2022 en la reunión diocesana pre-sinodal, que será el momento culminante del discernimiento diocesano. En ella se dará a conocer el resultado de las aportaciones y la síntesis que se enviará a la Conferencia Episcopal antes del 15 de mayo de 2021.

Posteriormente los miembros de la Conferencia Episcopal, tras un encuentro de discernimiento, elaborarán una síntesis de las aportaciones recibidas de cada una de las iglesias particulares, que se enviará a la Secretaría General del Sínodo.

2. Fase continental, septiembre 2022 – marzo 2023

En ella, entre septiembre de 2022 y marzo de 2023, tendrán lugar las conferencias episcopales regionales y continentales, para las que se elaborará un primer Instrumentum Laboris por parte de la Secretaría General del Sínodo.

Su finalidad es dialogar a nivel continental sobre dicho texto, y realizar un ejercicio de discernimiento desde las particularidades culturales de cada continente, con el fin de remitir sus aportaciones a la Secretaría General del Sínodo en marzo de 2023.

3. Asamblea General del Sínodo de los Obispos, octubre de 2023

En esta tercera fase se desarrollará la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de Obispos, que tendrá lugar en Roma en octubre de 2023.

Para este fin la Secretaría General del Sínodo redactará el segundo Instrumentum Laboris, a partir de las aportaciones recibidas de las Conferencias Continentales, que servirá a instrumento de trabajo de los participantes en la Asamblea General del Sínodo.

Documento Preparatorio

Por una Iglesia sinodal: comunión,
participación y misión

VademÉcum

Manual oficial para la escucha y el discernimiento en las iglesias locales

¿Cómo participar en la consulta sinodal en la diócesis de Madrid?

El Sínodo es una invitación para que cada diócesis, también la nuestra, nos embarquemos en un camino de profunda renovación inspirada por la gracia del Espíritu de Dios. Así, la fase diocesana del proceso sinodal debe ser una oportunidad para escuchar más profundamente la voz del Espíritu, aumentar la participación, mejorar la calidad del diálogo, discernir sobre estos temas, fortalecer la conversión en actitudes y habilidades, y animar el sentido de conexión con la gente y con la Iglesia local, regional y global.

¿Quién puede participar?

Esta fase del proceso sinodal está dirigida a toda la comunidad diocesana: las comunidades parroquiales y extraparroquiales, los presbíteros, diáconos y laicos y laicas… y de modo particular se pide la aportación de los organismos de participación, especialmente a los consejos de pastoral.

Están invitados también los consagrados y consagradas. Y se anima a las comunidades religiosas, los movimientos de laicos, las asociaciones de fieles y otros grupos eclesiales.

Tendrá fundamental importancia la voz de los pobres y excluidos, así como los que viven al margen y alejados de la Iglesia.

Metodología

Los encuentros deberán organizarse de manera que sean en sí mismos una experiencia sinodal fructífera. El ideal sería que los grupos que tienen una experiencia de trabajo compartido organicen y lleven a cabo “reuniones de consulta sinodal”, de modo que puedan profundizar y dialogar con mayor riqueza. Además, se pueden organizar nuevos grupos, con el fin de que sea escuchado el mayor número de personas posible, y obtener así una mayor diversidad de opiniones y de experiencias.

Aunque las personas individualmente pueden contribuir con sus intervenciones a la consulta, comunicándolas directamente a la diócesis, el ideal es que el Proceso Sinodal sea una ocasión para promover experiencias comunitarias por encima de las aportaciones individuales, ya que éstas manifiestan mejor el espíritu sinodal de caminar juntos.

Organizar reuniones de consulta sinodal con la participación de diversas parroquias puede ser una buena manera de reunir a personas de diferentes ambientes socioeconómicos, etnias, grupos de edad, etc. Dos o más parroquias pueden reunirse para planificar una serie de reuniones conjuntas de consulta sinodal.

Forma y contenido de la participación

Como indica el Documento Preparatorio, la pregunta fundamental que se nos plantea, y que deberemos responder todos, es la siguiente:

En una Iglesia sinodal, que anuncia el Evangelio, todos “caminan juntos”: ¿Cómo se realiza hoy este “caminar juntos” en la propia Iglesia particular? ¿Qué pasos nos invita a dar el Espíritu para crecer en nuestro “caminar juntos”?(Documento Preparatorio 26).

El resto de las preguntas que complementan ésta las encontramos en el número 30 del Documento Preparatorio, que se puede descargar en esta misma página.

Con la intención de que podamos participar el mayor número de grupos y comunidades, interfiriendo lo menos posible su marcha normal, os proponemos una doble modalidad de participación, una general y otra específica, de manera que podáis elegir la que se adapte mejor a vuestras posibilidades.

Forma A (general)

En esta primera forma os pedimos que tengáis al menos un encuentro de oración y de escucha del Espíritu. Un tiempo de compartir vuestras reflexiones y experiencias a partir de la pregunta central y fundamental.

Forma B (específica)

En la segunda forma os pedimos que dediquéis más de un encuentro para desarrollar además de la pregunta principal alguno de los núcleos temáticos y las preguntas que los acompañan recogidas en el número 5.3 del Vademécum.

En todos los casos parece conveniente, antes de comenzar nuestro/s encuentro/s, conocer las orientaciones y los materiales de trabajo, que podéis descargar de esta página.

Es mejor abordar solamente algunos núcleos temáticos con el fin de que se puedan dialogar en profundidad.

Orientaciones y materiales para los encuentros de grupo

En este espacio puedes encontrar orientaciones y materiales útiles tanto para los responsables y animadores de los grupos como para todos los participantes.

Las directrices generales del Sínodo nos recuerdan que:

  • El objetivo es asegurar una consulta lo más amplia y veraz posible, con el fin de escuchar la voz viva de todo el Pueblo de Dios.
  • Esto no es posible si no hacemos un esfuerzo especial para llegar activamente a las personas donde se encuentran, especialmente a los que a menudo son excluidos o no participan en la vida de la Iglesia.
  • Debe haber un claro enfoque en la participación de los pobres, marginados, vulnerables y excluidos, para escuchar sus voces y experiencias.
  • El proceso sinodal debe ser sencillo, accesible y acogedor para todos.

Orientaciones para el desarrollo de las reuniones

Una vez constituido el grupo y elegida  la forma de participación (A o B) se debería entregar a todos los participantes el material que los animadores consideren necesario, tanto para la oración como para la reflexión. Esto es fundamental para que el diálogo sea fructífero.

Para responder a las preguntas os invitamos a no hacerlo de forma teórica sino lo más veraz y existencial posible, para ello puede ser bueno:

  • Recordar nuestras experiencias: ¿Qué experiencias de nuestra Iglesia local nos recuerda esta pregunta?
  • Volver a leer estas experiencias con mayor profundidad: ¿Qué alegrías han aportado? ¿Cuáles son las dificultades y los obstáculos encontrados? ¿Qué heridas han revelado? ¿Cuáles son los conocimientos que han suscitado?
  • Recoger los frutos para compartirlos: ¿En qué parte de estas experiencias resuena la voz del Espíritu Santo? ¿Qué nos pide el Espíritu? ¿Cuáles son los puntos a confirmar, las perspectivas de cambio, los pasos a dar? ¿Dónde registramos un consenso? ¿Cuáles son los caminos que se abren para nuestra Iglesia local?
  • A menudo es muy útil para los participantes reflexionar sobre el camino que ha recorrido la comunidad local hasta hoy. ¿Cuál fue la historia de la vida de fe de la comunidad? ¿Qué camino ha recorrido la comunidad para llegar a donde está ahora? ¿Cómo se ha hecho sentir la presencia de Dios? Recordar juntos el pasado a menudo ayuda a construir una comunidad y a guiar el camino que le espera.

Materiales para los encuentros

Aquí podéis encontrar los materiales para los encuentros del grupo según la opción elegida. Además de dicho material se puede incluir a criterio de los animadores y según las características del grupo: el documento preparatorio, que se puede descargar de esta página, o algún texto breve sobre los principios de la sinodalidad, y algunas sugerencias para rezar y discernir estas cuestiones.

Opción A

Materiales para las reuniones de grupo

Opción B

Materiales para las reuniones de grupo

Forma de envío de las aportaciones de los grupos

Una vez terminados los encuentros correspondientes, se elabora una síntesis de las aportaciones que el grupo quiere realizar de no más de diez líneas para la pregunta fundamental y de 3-5 líneas para cada uno de los grupos temáticos, y se envía al equipo diocesano de coordinación antes del día 28 de febrero de 2022. Para dicho envío nos serviremos del siguiente cuestionario creado para este fin. En caso de que no sea posible utilizar este medio, se puede hacer llegar por correo electrónico (consultasinodal@archidiocesis.madrid) o postal (Comisión de la consulta del Sínodo, Arzobispado de Madrid. Calle Bailén, 8, 28013, Madrid). Con todo el material recogido el equipo diocesano de coordinación de la consulta elaborará la síntesis diocesana.

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